
APRENDER A PEDIR...
Feliz Año! Para todos ojalá lo hayan pasado super bien y puedan iniciar este nuevo ciclo con muchas ganas de renovarse en todo ámbito. Les quiero contar que poco a poco estoy aprendiendo a utilizar mi weblog; no me la ganó la tecnología, así que de a poco espero contactarme con mis futuras visitas. adentrándonos a temas de mujeres, hace tiempo me vengo cuestionando el por qué a las mujeres nos cuesta decirles a nuestras parejas lo que necesitamos. Pedir por ejemplo: “Quiero que una vez al mes me saques a comer fuera”, o en vez de decir: “¡Que lindo ese reloj!” , afirmar: “Me encantaría que me lo regalaras”, etcétera. De acuerdo a mi pensar, todo radica en la dificultad que tenemos al expresarlo, porque pensamos que “él me lo va a regalar, porque yo le dije, y no porque le NACIÓ”. Esa mala costumbre que tenemos de pensar que al hombre se le tiene que “ocurrir” algo que ni siquiera a nosotras se nos ha ocurrido, y que al ser nuestra otra mitad damos por hecho que tiene que saber lo que nosotros necesitamos o queremos, como si fueran verdaderos brujos de nuestros deseos. El amor verdadero y real no está en la magia de que a él se le prenda la ampolleta y se le ocurra cómo sorprendernos, aunque lo puede hacer de vez en cuando(milagro). La verdadera muestra de amor está en que él, habiéndole pedido lo que necesito, se esfuerce y lo haga para hacerme feliz. Es fundamental que las mujeres explicitemos nuestras necesidades y podamos decir concretamente lo que queremos, para darle la oportunidad al hombre de satisfacernos, sino ellos tienen la sensación de que nunca nos pueden hacer realmente felices; no cohartemos su iniciativa, no le simplifiquemos el trabajo de adularnos con cosas simples , demósle la oportunidad de ser verdaderos artístas en la creación de consentirte, no cuesta mucho vernos contentas,muchas veces son cosas simples las que llenan en corazón si se hace con amor mucho mejor, esto sin duda reaviva el fuego que hubo en el período de pololeo y evita la resequedad del amor, y recuerden el amor está en los ACTOS y no en la capacidad del otro de ADIVINAR lo que necesitamos.


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